Ya pasó Navidad, entramos en la última semana del año, y en esta época, inevitablemente me pongo a pensar en este año que pasó y en ese nuevo año que se acerca. Del año que pasó trato de hacer un balance: lo bueno, lo malo. Del año que viene sólo me concentro en todo lo bueno que quiero que suceda, en todo lo que me propongo para mi y para mis afectos.
Hoy es 26 de Diciembre y mirando hacia atrás, este año que pasó se ve bastante gris. A pesar de que quiero darle una mirada positiva, me cuesta, y mucho…
Claro, no todo es negativo, porque de cada cosa mala, uno rescata algo bueno. Si alguien te lastima, siempre va a estar ese otro alguien que te acompaña y ayuda a soportar eso. Si alguien te abandona, siempre va a estar ese otro alguien ahí, con vos, para vos. Si alguien no te atiende el teléfono, siempre va a estar ese otro alguien que va a hacer que ese mismo teléfono que había quedado silencioso en tu mano, esté sonando…
Si que fue un año difícil… pero aprendí mucho. Me queda, por ejemplo, de enseñanza de este año que está terminando: la fórmula, infalible, de resolver los conflictos familiares. Es una receta que me impusieron, que me enseñaron con la práctica. Porque… ¿quien dijo que los conflictos familiares son difíciles? A mí este año que ya se termina (por suerte) me dejó la receta, una receta fácil, muy práctica y acá la comparto.
Receta para una fácil resolución de los conflictos familiares.
- 1- Detectar a aquellos miembros de la familia que no estén de acuerdo con uno. No es necesario haber llegado a la agresión física, con un desacuerdo de temas importantes y profundos, es suficiente. (No importa el grado de proximidad sanguínea. Puede ser un hermano, hermana, hijo, hasta la propia madre.)
- 2- Escribirle a esa persona un mail, o varios diciéndole claramente lo que se piensa de él, o de ella. Si uno está enojado, escribir palabras hirientes tratando de hacer sentir al otro la peor basura. (si uno está MUY ENOJADO, escribir esas palabras hirientes en MAYÚSCULAS)
- 3- Luego, y ya habiéndose descargado bastante en el punto anterior, deshacerse de la vinculación con esa persona y hacer de cuenta que ya no existe. Esto se logra de varias maneras que pueden ser alternativas y/o acumulativas:
a. Borrarlo del Facebook (esto es indispensable)
b. No atenderlo cuando esa persona nos llama por teléfono.
c. No contestar los mails, a no ser que en el punto 2) no hayamos sido lo suficientemente claros en nuestras opiniones de él/ella.
4- (Opcional) Como aderezo, se pueden aceptar muchas solicitudes de amistad de ilustres desconocidos del Facebook que no se cansarán de decirnos lo geniales y buenas personas que somos. Esta receta en realidad no necesita de ningún aderezo ya que de por sí es un plato bastante fuerte.
5- Ya está. Esto es todo. Espero que la receta les haya resultado útil. No es muy sabrosa, claro. Uno, el que deja de existir, sobre todo, se queda con un sabor muy amargo en la boca y en el corazón.