Un sitio donde publico lo que siento, lo que vivo y lo que pienso en fotos y en palabras...
miércoles, 13 de julio de 2011
Una ventanita abierta, la mia...
Despegamos a las 10.15. Son las 22.15 y estamos sobrevolando el Pacífico sur. Descubro que el blanco, en estas nubes maravillosas, puede llegar a tener infinitas tonalidades. Antes cruzamos los Andes. Antes cruzamos el norte de la Patagonia. Antes cruzamos provincia de Buenos Aires-
Despegamos a las 10.15. A las 12 nos mandaron a dormir. "Cierre su ventanilla señora, por favor. Hay que dormir." La cierro, por reflejo. Por esa costumbre de respetar a la tripulación, supongo. Todos los pasajeros hicimos lo mismo. Oscuridad total. Silencio. Algún llanto de bebé. Los que no quieren dormir, miran la película que muestran al frente. Al rato me pregunto, "Por donde andaremos?" Espío por mi ventanita. Ríos serpenteantes y cerros irregulares. "¿Eso será un camino? Demasiado derecho para ser un río..." pienso. "Señora, cierre la ventanilla, por favor." Debe ser la Patagonia, pienso. Cierro, obediente. Duermo. No por mucho. La ansiedad no me lo permite. Voy a ver a Carmen después de 14 años. Como dormir? Y pienso, "¿Se podrán ver los Andes?" Espío nuevamente. Ahi están- enormes picos nevados, inconfundibles. Ahora solo se ven nubes y mas nubes... esas se ven mas grises... serán de ceniza? "Señora, cierre su ventanilla por favor. Muestre respeto a los demás pasajeros!"
Son las 22.15 hs. Todo está oscuro. Nos hicieron dormir todo el día. Y sigue siendo de día, claro. Ya estamos al otro lado del mundo. Pero la única luz que se ve entra por una ventanita, la mía. Afuera, se alcanza a vislumbrar la espuma del mar, como pinceladas hechas al descuido, por debajo de los copos de nubes. Pronto comenzaremos a ver las costas de Nueva Zelandia. Estoy fascinada. Ya no me piden que cierre la ventanita. Gané.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Seguí escribiendo hermanita, tenés buena pluma.
ResponderEliminar