Y otra vez, el paisaje que me atrapa. Esta vez mirando hacia el oeste.
No te puedo ver, sol. Porque estás escondido detrás de las sierras.
Pero el azul del cielo ya es rojizo y te imagino maravilloso, mágico, como cuando te puedo ver.
Los pelados arbolitos del otoño muestran todo su contraste contra tu luz, que ya no es calor, pero es luz, cada vez más tenue.
Y ahí me quedo, mirando los tonos con que pintás mi cielo hoy, y te imagino.
Hasta mañana.
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