miércoles, 30 de mayo de 2012

Una ventanita abierta. La mía. Otra vez...

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Otra vez...


Otra vez a volar por Aerolíneas Argentinas. Esta vez hacia el norte. A Venezuela. Se podría decir que soy bastante patriota y amo a mi Argentina, pero cuando viajo me da esa cosa mas patriótica todavía. Veo la bandera y me emociono. Así es que paro, en la manga, a sacarle fotos a la bandera del avión y su logo.

Salimos a las siete y media de la mañana. En horario. A los pocos minutos nos sirven un desayuno riquísimo.
Como no puede ser de otra manera, yo me dedico a deisfrutar del paisaje y empieza el clic, clic de mi camarita.                                                                                                                                                                   
Vemos un río enorme, y en él, puertos y barcos. "Debe ser el Paraná", dice Alfredo.                                   Miramos el mapa de la pantalla, y si, pensamos, "puede ser el Paraná!"                                                                                             
"Por favor, cierren los postigos", dice el azafato. "¿Como?" "Así los pasajeros pueden descansar".

Sigo mirando por la ventanilla.  Me fascinan las nubes, que están en capas. Ya pasamos un tramo de turbulencia. Las nubes blancas, los copos de algodón están abajo, como estáticas. Acá arriba, corren unas nubes grises que vuelan veloces. O somos nosotros los veloces, me pregunto... "Señora, por favor! La ventanilla!"                                          
Y cierro a medias. La verdad es que quisiera evitar un mal momento como el que pasé volando a Australia. ( Para el que no lo leyó: http://enfotosyenpalabras.blogspot.com.ar/2011/07/una-ventanita-abierta-la-mia.html)

Miro el mapa del avión y veo que ya estamos volando sobre Paraguay. Abajo se ve selva, mucha selva. Cada tanto parches de deforestación. Muchos, lamentablemente. Demasiados, diría...
Ya volando sobre Perú, noto que cambian los colores. "Podrá haber un desierto por acá?" y me prometo investigar en internet cuando llegue a casa. Las nubes siguen cambiando. Aveces más blancas, más sólidas. A veces transparentes.

Más abajo, la gran atracción son los ríos serpenteantes, llenos de vida. Algunos más marrones, algunos más verdes, todos increíbles.
Este tiene unos sectores que parecen estar separados del cauce principal... Será que corre bajo los árboles y desde acá no se ve?





Ahora veo un río tan impresionante que quiero creer que es el Amazonas. Apenas se ve entre las nubes que son cada vez más numerosas. Y pienso "que mal. Como no se exactamente por donde corre?" Otra cosa para averiguar al llegar a casa.
"Señora!", "cierre por favor!"

Y me fijo en el reloj. Me sorprendo al ver que son las 11 de la mañana!!!

Y me mandan a dormir.

Esta misma situación en el viaje a Sydney me molestó, y mucho! Pero de alguna manera lo justifiqué pensando en que era de día, pero allá de noche y que el jet lag, y que algunas personas se descompensan mucho... pero acá? Cual es la justificación para que nos hagan dormir a las 11 de la mañana de Argentina y a las 9:30 de la mañana de Venezuela???

Así se ve el avión a esta hora en que se escucha a mucha gente susurrando para no "despertar" a los demás.


Por qué nos obligan a la oscuridad? Por qué nos prohíben disfrutar de la magnífica vista del vuelo? Será que mientras los pasajeros dormimos no molestamos?
                                                                       

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