
Coche es una pequeña isla venezolana que se encuentra entre el continente y la Isla de Margarita. Tiene 26 km de largo y 7 de ancho. Para llegar, hay que volar desde Caracas hasta la isla de
Margarita en un vuelo de 40 min. Y desde allí tomar una lancha o un catamarán.
También hay un ferry, que luego de muchos años, comenzó a ofrecer sus servicios
nuevamente una vez al día.
Par el recién llegado, Coche resulta una extraña mezcla de
playas blancas paradisíacas, atardeceres mágicos, tierras áridas y rojizas, y
viejos muelles y pueblitos idílicos. Le preguntamos a la gente cual es la época de
lluvias y contestan resignados que ya no lo recuerda… “hace tanto que no
llueve…”
A simple vista lo que
se ve son cuatro tipo de edificaciones, los grandes resorts hoteleros, las
pequeñas y humildes casitas multicolores de los cochenses, las viejas casa
destruídas ya por el paso del tiempo, y demasiados proyectos a medio terminar y
que parecen abandonados. “No sé, acá parece que la gente empieza a construir y
después no les gusta como está quedando y lo abandonan”, ofrece como toda
explicación, Mirla, la chica que no hace de guía en nuestro paseo por la isla.
Sobre unos cerros cercanos a San Pedro de Coche, atraen la
atención del paisaje dos enormes tanques blancos. Son las cisternas donde se
almacenan las reservas de agua que llega de Sucre, del continente. Unos
gigantescos conductos traen el agua a la isla por debajo del mar, “cuando se
rompen, estamos en serios problemas”, cuenta Mirla, y podemos imaginarlo.
Pero la nafta no es un problema. Solo falta cuando se rompe
el ferry, que afortunadamente no sucede muy a menudo. Carmen, una venezolana de
Caracas que viene con nosotros en el paseo, nos cuenta, “ayer llené el tanque
con tres Bolívares”, que al cambio oficial, serían unos tres pesos nuestros.
Me entero que hay casi 15.000 habitantes en esta isla y me
quedo muy sorprendida. Parece demasiado pequeña para tanta gente. San Pedro Coche es la capital y hay seis
pueblos más repartidos sobre la costa.
Descendientes de los primeros pobladores que vivían de la pesca y de la
producción de sal, la gente lucha por salir adelante.
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| Salina |
La pesca sigue muy vigente. Cada pueblito tiene su muelle
con sus botes amarrados. La producción de sal ya es cosa del pasado.
“Bancarrota”. Esa es la palabra que usó Mirla, y agregó, “menos mal que Chavez
no se enteró que existe, o ya la hubiese expropiado…” “Catorce años en el gobierno y ni una soita
vez nos ha visitado, a usted le parece?”, nos dice indignada…
Hoy se suma a la producción de la isla, la actividad
hotelera. Con cuatro grandes resorts, hay mucho trabajo para mucha gente,
incluídos los vendedore ambulantes y los artesanos que vienen a ofrecer sus
cosas a la playa y a quienes les encanta charlar con nosotros los turistas. Y
nos cuentan cosas. Nos cuentan que Junio es el mes de las aguas vivas, que
julio y agosto son los meses del período, en que el mar menstrúa y se pone todo
rojizo. Que los mejores meses para venir son Octubre y Noviembre. Que nunca
hace frío. Que siempre es bello…
Que lindo Elda, muy interesante, me gustaria visitar la isla...!!!
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